Aunque no se sabe como prevenir exactamente el prolapso lo que si puede hacer es fortalecer el suelo pélvico y evitar un futuro prolapso. Es aconsejable durante el embarazo y las primeras semanas practicar ejercicios de contracción de la musculatura de la pelvis.
El prolapso es el descenso de los órganos pélvicos secundario a la rotura o debilidad del soporte del suelo de la pelvis. A su vez se divide en tres compartimentos: anterior, prolapso en vagina de uretra o vejiga o ambos (cistocele, uretrocele); medio: descenso de útero o de cúpula vaginal (prolapso uterino, enterocele) y posterior: prolapso de recto en pagina (rectocele).
El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos, tejido conectivo y nervios que permiten el soporte y control del útero, la vagina, la vejiga urinaria, la uretra y el recto que pueden deteriorarse por partos distócicos, levantar pesos habitualmente, enfermedades crónicas o cirugías previas.
Cabe destacar que dependiendo del tipo de prolapso los síntomas serán diferentes, entre ellos: dolor en el bajo vientre, pesadez o presión en más de un 90% de casos, sensación de notar un “bulto“ en genitales, dificultad, dolor y no satisfacción en las relaciones sexuales, dolores en la zona sacro-lumbar, náuseas, estreñimiento, trastornos de la defecación, dificultades y molestias al caminar o con otros ejercicios físicos, trastornos urinarios, incontinencia o pérdida involuntaria de orina, alteraciones en la frecuencia miccional con aumento de la urgencia.
Entre las causas del prolapso genital podemos mencionar: traumatismos obstétricos, multiparidad, fetos grandes, la “mala calidad “de los ligamentos, tejido conectivo y músculos de la pelvis (es más frecuente en la raza blanca y asiática que en la raza negra), disminución de los niveles de estrógenos, por ejemplo en la menopausia, presión intraabdominal aumentada como en la obesidad, enfermedades respiratorias crónicas, asma, actividad física o antecedentes de cirugía pélvica.
Al aumentar la esperanza de vida, un elevado número de mujeres vivirán más años y desarrollarán con más facilidad alteraciones del suelo pélvico, además de suponer síntomas desagradables, interfiere en las relaciones sociales, excursiones, salidas fuera de casa y en la actividad sexual, pudiendo ser causa de aislamiento social, pérdida de autoestima y depresión.
Durante muchos años la cirugía del prolapso uterino se realizaba preferentemente por vía vaginal, practicando histerectomía y arreglando las estructuras del soporte del útero por esta vía, sin embargo, las últimas investigaciones anátomo-funcionales del suelo pélvico y los avances tecnológicos de la laparoscopía están cambiando de forma acelerada el tratamiento del prolapso genital, ofreciendo buenos resultados en la restauración de la anatomía del suelo de la pelvis y corregir así el prolapso.
Boletín Informativo, Junio 2009
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